NIDO
Si quieres llevar esta forma de entender la salud a tu propia vida, empieza por NIDO.
Conocer NIDOSi tienes una, es para disfrutarla. Y si tienes varias… pues también.
¿Claves?
Salud, sin duda.
¿Dinero? También ayuda, para qué nos vamos a engañar.
¿Amor? Todo suma.
¿Y qué tiene que ver todo esto conmigo?
No tengo una varita mágica para dártelo todo con unicornio de regalo.
Pero hay maneras de mejorar esos tres clásicos de la felicidad y puedo ayudarte con alguna.
Perdona.
Aún no me he presentado.
Esta soy yo. Luisa Azpeleta.
Mallorquina, madre e ingeniera de Caminos a partes casi iguales.
Viví 20 años en Barcelona. Y volví. Porque todos los mallorquines volvemos, ¿no?
He calculado estructuras y gestionado proyectos de más de 100 millones de euros.
Me lo he pasado muy bien haciéndolo, pero mis prioridades han cambiado.
Llevo una década estudiando la salud con mentalidad de ingeniera.
Entendiendo sistemas, conexiones, datos y prioridades.
Porque cuidarte no consiste en acumular recomendaciones.
Consiste en entender qué piezas importan, cómo se relacionan y dónde merece la pena actuar.
Todo lo que hago nace de esa forma de entender la salud: ayudarte a comprender las piezas, conectarlas y decidir cuáles merecen atención en tu caso.
A mí me gusta indagar. Y saber. Desde pequeña. Cada uno tiene sus vicios.
Y hay algo que disparó mi necesidad de investigar: me convertí en madre.
A los 38 años, 3 meses, 25 días y 6 horas.
Y repetí.
A los 40 años, 6 meses, 9 días y 5 horas.
Y cambió el mundo.
Y cambié yo.
Desde entonces nació una obsesión: cuidarlas bien.
Y aprendí sobre disruptores endocrinos, COVs y un montón de palabrejos que pueden afectar a su desarrollo cognitivo, a su salud y a su bienestar.
Me especialicé en construcción sostenible.
Y monté una constructora.
Gracias a eso tengo una casa "libre de tóxicos" —ya te contaré algún día a qué vienen las comillas—.
Pero pasaron más cosas.
Entre otras, un cáncer de tiroides.
Tiene buen pronóstico, sí.
Pero cuando te dicen cáncer te inunda un miedo que o te paraliza o te pone un cohete.
Y yo acabé eligiendo lo segundo.
No solo para recuperarme.
Sino para estar mejor que nunca.
Y así nació mi segunda obsesión: aprender a cuidarme a mí.
Porque quiero poder cuidarlas mucho tiempo.
Y porque si algún día tengo nietos, seguramente yo ya habré pasado los 70.
Y quiero tener fuerza para cogerlos en brazos.
Y para irme de excursión con ellos.
O de viaje.
Y eso se trabaja con tiempo.
En 2027 cumpliré 50 años.
Tengo energía.
Duermo bien.
No he perdido claridad mental.
Me encuentro en plena forma.
No tengo una varita mágica.
Pero sí tengo claro qué priorizo en mi alimentación, mis hábitos y mi entorno.
¿Y mis hijas?
Sanas como manzanas.
Sin alarmismos.
Sin reduccionismos.
Sin venderte miedo.
Con la evidencia científica que me pide el cuerpo como ingeniera.
Y con el sentido práctico que me exige la vida como madre.
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Recibir I²PD. Sé sonreír pero para las fotos, no.
PD2. ¿Y qué pasa con el amor y el dinero? Ahí vas a tener que poner un poquito más de tu parte. Pero dormir bien, tener energía y estar de buen humor siempre ayuda.